¿Cuántas veces has muerto?...

¿Cuántos Dioses, santos y diablos, has derrumbado?...

¿Cuántos límites has desbordado?...

 

No...

 

Aún te sobrepasa este canto tallado de orgía y espanto...

Aún tú oído esta desacostumbrado a esta danza de versos,

no compuesta de palabras ó ruido de sentimientos,

sino de nombres sin sonido y Dioses no nacidos,

que ni hechizo, sortilegio ó conjuro

sino pura magia musical del único que se siente despierto...

 

No me perdonas que te adivine como si tu piel fuera de cristal;

notando tu olor a vulgo y desdén,

tu heredada envidia,

tu envoltura de Caín...

 

Tengo que hablar para tus hijos...

  

Eternamente cabalgando sobre imposibles ilusiones,

forzando todas las estrellas del firmamento,

bebiendo de su luz,

desgarrándome en su distancia,

ocupando todos los lugares que me ofrece esta trágica galaxia...

 

Superando todas las fronteras,

Elevándome más allá de cualquier altura,

Aterrorizando al Miedo,

Desando lo que no existe, ni como imagen ni como sustancia,

sino como dulce promesa y credo...

 

Llamando a cualquiera de este ejército que no puede encerrar ningún número,

donde la Perpetuidad se hace corta,

donde todos tienen el rango de Heraldo,

donde no hay mayor arma que tu Espíritu soberano...

  

Aquí, ahora,

en este sueño que te he cantado,

siempre será el momento que dejaste escapar para transformarte en aquello que todavía nadie ha imaginado...